Conócenos

Proyecto Liberal Español (PLIE) es un partido político liberal y humanista, contrario al bipartidismo y la corrupción, nacido del pueblo libre para estar a su lado. Nos caracteriza anteponer las personas a los territorios, y nuestro lema es ¡No perdamos la humanidad!
Sólo la unión de esfuerzos puede traer consigo la consecución de resultados sobre la base de la Libertad, la pluralidad y la democracia participativa.
Como presentación les diremos que el 3 de diciembre de 2007 fue instituido oficialmente y para toda España un partido liberal que se revela como tal sin ningún subterfugio de identidad. Este partido llamado «Proyecto Liberal Español» cuyo núcleo fundador es libre de actuar para la expansión de la ideología liberal ha sido oficialmente registrado en Madrid con la vocación de encarnar el Liberalismo en el conjunto del territorio español.
Hoy en día las razones objetivas para instaurar un partido liberal oficial en España no faltan; pero la más importante es la ausencia de representación política institucional, estructurada y autónoma del Liberalismo en España, desde hace más de 70 años.
Hasta diciembre de 2007 hubo un vacío casi institucional de más de tres cuartos de siglo para colmar. E insistimos: casi institucional pues ¿de qué otro modo puede calificarse el hecho de que la ideología que es históricamente la madre de un sistema parlamentario democrático de un país sea finalmente la única no presente en dicho sistema desde hace tanto tiempo?
Convencidos acerca del liberalismo (no por capricho, ni oportunismo) hemos pensado ocupar este vacío histórico, reabrir esta vía liberal dejada – por la competencia desleal entre los propios partidos liberales y la inclusión de buena parte de los liberales en otras formaciones políticas que no son su espacio político ni ideológico natural– en el más grande de los abandonos por parte del sistema político español.
Como liberales humanistas consideramos que nuestra acción como partido político debe estar cercana a los acontecimientos, a la realidad social, ya que siempre nos encontrarán listos para su uso en la aplicación de nuestra ideología y en el respeto de la de otros.
Nuestro perfil liberal está caracterizado por pretender:
a) La separación real de los tres poderes (el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial, Montesquieu 1748);
b) La delegación temporal del Poder general por parte de los ciudadanos electores, en origen detentores de este poder (todos los Poderes provienen de la Nación, es decir del conjunto constituido por cada uno de sus miembros);
c) La organización de elecciones libres (locales, regionales, nacionales, supranacionales) con frecuencias regulares y espaciadas legalmente (dos condiciones esenciales de democracia electoral);
d) El respeto del derecho de cada uno a la propiedad privada, tanto material (desde la vivienda a la libre empresa), intelectual (desde la patente a los derechos de autor) como moral (derecho a la integridad física y moral, a la libertad de expresión y de conciencia, desde el creyente al agnóstico pasando por el ateo);
e) Y, consecuencia lógica de lo anteriormente expuesto, una clara diferenciación entre lo Civil y lo Religioso (lo que no implica, hostilidad alguna para con este último).
Pero el Liberalismo para nosotros, no es simplemente un sistema político. Ni, menos aún, un sistema exclusivamente económico. Es, ante todo, (y en este sentido, como el Socialismo) una visión particular del hombre.
No se puede resumir el Liberalismo en uno solo de sus componentes en detrimento del conjunto de los otros, ya sea por pereza, ignorancia o mala intención. Pero esta recomendación no es propia del dominio liberal: sería intelectualmente injusto reducir el Socialismo solamente al “capitalismo de Estado”, a las “nacionalizaciones”. De hecho, Liberales y Socialistas fundan y justifican sus totalidades respectivas dentro de la complejidad del Hombre, que tienen como finalidad común.
No divergen (o se oponen) pues en el objetivo pero sí en los medios para alcanzarlo: o más concretamente, en la elección de esos medios.
Nuestro punto de divergencia con la izquierda está absolutamente claro: para los Liberales, lo humano se alcanza a través de lo individual; para los Socialistas, lo humano se alcanza a través de lo colectivo.
Esta frase, tan simple como esencial, nos permitirá siempre fácilmente determinar rápidamente si una actitud, acción o palabra es o no liberal, es o no socialista y, al mismo tiempo, nos sirve para diferenciarnos de otros partidos políticos que han creído en el denominado “transversalismo ideológico” como una componente artificial que puede obviar o superar estos fundamentos filosóficos primarios, para nosotros nada más lejos, pues estos fundamentos son de todo punto esenciales y deben seguir respetándose, como signo de diferenciación ideológica del resto de partidos políticos coyunturales.
Para el Liberalismo, el individuo no se encuentra opuesto al grupo ya que éste, por definición, está compuesto por individuos. Es cuando el grupo se individualiza él mismo como persona abstracta, imponiendo sus fines personales a sus miembros, que el Liberalismo le niega toda cualidad humana y lo define como perjuicio social.
Fuera de las crisis imperiosas (revoluciones, guerras, epidemias, etc…) la aniquilación del individuo en el seno del grupo bajo el cubierto de un futuro mejor es la peor de las estafas (la Historia lo ha demostrado) porque la vida de cada uno es finalmente un mundo en sí mismo, y todo esto lo decimos en clara contraposición a los actuales movimientos nacionalistas grupales, con los que no tenemos nada que compartir.
Lo que sí somos es un partido de centro liberal:
Últimamente, para muchos, la idea de “hacer política” en el Centro se ha puesto de moda… Para los Liberales no se trata de moda puesto que el Centro es su realidad.
De hecho nos proponemos devolverle a la Democracia su 3ª vía de referencia que le falla: el Liberalismo. Uds. han acuñado su propia terminología al respecto, denominando a este asunto “la tercera España”. Lo importante es que compartimos de manera coincidente, de nuevo, la idea básica de la tercera vía.
Esta función esencial de la 3ª vía nos lleva de manera natural a precisar nuestra situación en el tablero político.
El eslogan “Los Liberales son la Derecha” demuestra o bien la incultura del que lo pronuncia, o su mala intención. En ambos casos, esto no responde a ninguna realidad.
El punto de vista de unos o de otros en cuanto a nuestra posición no nos preocupa. Sabemos que a la víspera de las elecciones, todos afirman ser “del centro” y, una vez acabado el escrutinio, todos se apresuran a volver sus respectivos puestos de izquierda o derecha.
Este no es nuestro caso y no puede serlo puesto que no solamente nos situamos en el Centro, pero más aún somos intrínsecamente el Centro.
Sin nosotros, el centro institucionalizado no existe: solamente vive camuflado bajo el ala izquierda de los Conservadores y el ala derecha de los Socialistas, sin derecho a la palabra.
Una cosa es afirmar, otra es demostrar y no titubeamos a la hora de demostrar lo que afirmamos.
Así decimos: nuestra visión de la Sociedad humana que es la de una estructura que debe favorecer a cada uno con el mejor de los desarrollos personales excluye fatalmente los extremos (p. eje. el nacionalismo excluyente).
La economía, lo social, lo político son las consecuencias de esta visión y no sus condiciones. Los extremos son incompatibles con este orden de ideas, con nuestro modo de pensar.